Reseña: El código Da Vinci.




                   El código Da Vinci | Dan Brown
       Planeta Tapa dura con sobrecubierta, 472 páginas | 17,00 €.


Prepárate para una carrera mortal contrarreloj.  La mayor conspiración de los últimos dos mil años está a punto de ser desvelada.

El profesor de simbología religiosa de la Universidad de Harvard Robert Langdon se encuentra en París dando una conferencia. En la recepción que tiene lugar a continuación tiene una cita con el prestigioso comisario del museo del Louvre, pero éste nunca aparece. Horas más tarde, el profesor recibe una llamada: el comisario ha sido encontrado muerto y la policía francesa requiere de sus servicios. Langdon es conducido al Louvre y allí descubre que la víctima ha dejado un mensaje cifrado en la escena del crimen.






Convertido en el sospechoso principal, Langdon debe descifrar, junto a la criptóloga francesa Sophie Neveu, una serie de pistas que han sido dejadas específicamente para ellos. Si no consiguen resolver el puzzle a tiempo, un secreto milenario podría perderse para siempre, y sus vidas peligrarían.


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Dan Brown:


El Código Da Vinci es su cuarta novela, la más popular, y, posiblemente, la más polémica de todas, Brown recupera al personaje de Robert Langdon, el profesor de simbología y arte religioso de Harvard que anteriormente fue protagonista de Angeles y Demonios y que ahora debe solucionar un misterio con la criptóloga Sophie Neveu, relacionado con una sociedad secreta conocida como el Priorato de Sion, de la que Leonardo da Vinci habría sido Gran Maestre, y descubrir la posible ubicación del Santo Grial.



De esta manera, Langdon y Sophie parten en busca del Grial por distintas locaciones de París y Londres, en una aventura que no estará exesta de peligros.
 





Intrigante desde la primera página.
Misterio, conspiración, suspenso... añadanle a eso un poco de arte y tendreís una combinación de infarto.
Creo que no encontraré palabras para expresar con exactitud lo maravillosa que es esta novela, su excelente narración que te hace pensar "¡Vaya! Estoy aquí"

Y al parecer Planeta ha deccidido superarse a sí misma porque la nueva edición es simplemente maravillosa. Me ha enamorado a primera vista.

Si no habeís leído este libro, no sabeís lo que os estaís perdiendo, así que seguid mi consejo y haceros con él en este instante. 
Y si soís de esos que lo habeís leído ¿qué puedo contaros que no sepaís ya sobre esta obra maestra?
Dejad en comentarios vuestra opinión sobre este libro y animad a la gente a leerlo.

                                       

Gracias a Planeta por el envió del ejemplar

Como antes




Hemos rescatado viejas cosas del desván.
Cómo la vieja cámara con la que Tim y Jayden nos han grabado, mientras bailábamos con la música de Bob Dylan, procedente del viejo tocadiscos y acompañada de las risas de Evie y Margo. Hemos bailado como antes, cuándo eramos más jóvenes y llovía fuera. Cuando Harper aún nos miraba desde su viejo sillón y tu aún estabas aquí.


Hemos dado vueltas por el salón al ritmo de la música toda la tarde. En algún momento, Ethan ha sujetado mi mano con fuerza y me ha hecho girar sobre mi misma varias veces, antes de atraerme hacía él.


-Todo estará bien- ha susurrado, tan bajo que solo yo he podido escucharlo.
Sé que lo ha dicho únicamente para consolarme y en el fondo esperaba que fuese verdad.


- "Lo sé "- he pensado, pero no lo he dicho, no me atrevo.

Y hemos seguido bailando como antes.


El mensaje de un desconocido



Puedo escuchar el teléfono sonando desde el piso de abajo. La llamada ha ido automáticamente al contestador. Cómo todas las anteriores desde hace semanas.


-Ha llamado a la casa de acogida para niños Pemberton. Ahora mismo no podemos atenderte, por favor, deja tu mensaje.

Hay un silencio incomodo antes de quién quiera que sea que esté al otro lado de la linea hable.

-Hola... Soy Dean... Dean Whitehall. Imagino que Kiera o Ethan, o alguno de los chicos mayores me recordaran si siguen ahí, supongo que si... Yo... hace unos días, me enteré de la muerte de Harper... Lo siento, aún no me lo creo, era lo más parecido a un padre que he tenido alguna vez... Yo llamaba porque... solo quería decir que... que lo siento mucho...

La llamada ha parado ahí. Se parece extrañamente a las anteriores. No es el primero que llama, no será el último.
Todo el mundo ha llamado ya a estas alturas, inclusos los que se fueron al cumplir los dieciocho y que con el tiempo se había limitado a ser simplemente una tarjeta navideña y una llamada puntual cada cinco meses, los mismos que parecen haberse convertido en unos desconocidos.
No puedo evitar preguntarme si llamarás, y si ese será entonces, también, el mensaje de un desconocido.

Hay tantas cosas...

Sigue sin llover, y el aire se vuelve cada vez más toxico y más denso.
Tengo los pulmones llenos del humo de la ciudad y el corazón de agonía.

He estado en todas partes de esta maldita ciudad, he visto de todo y he observado a cada persona con la que me he cruzado.
En el fondo esperaba verte entre ellos. Pero, de este modo, tan lejos, es más fácil odiarte.

Es más fácil odiarte sin saber nada de ti, sin tener una respuesta a tu partida y sin verte a los ojos, los que siempre me han proporcionado tanta calma.

No quiero pensar en eso. La verdad es que hay tantos recuerdos que quiero evitar traer a mi mente en estos momentos. Hay tantas cosas en estos días que me oprimen el pecho y aguan los ojos.

Creo que debería dejar de escribirte... de todas formas tu nunca leerás estas palabras, pero en estos momentos es el único consuelo que le queda a mi alma.

La última canción que tocó fue...

No he dormido en tres días.
Es el mismo tiempo que Harper lleva muerto.

Y todo es muy silencioso desde que se fue. La mayoría de los niños han dejado de jugar, no solo porque Harper allá muerto, sino porque, tristemente, una parte de sus infancias han muerto con él. Supongo que no estamos llevando bien su muerte ¿no crees?
Personalmente, aún creo que lo encontraré sentado al pie del piano cuando entro al salón, como tantas otras veces, con sus dedos llenos de la tinta y con las mangas de la camisa arremangadas hasta el codo.


He llamado a un profesor de piano, confiando en que eso llene con un poco de ruido la casa, pero se que ninguna melodía sonara como las que él tocaba.

¿Te acuerdas de cuándo nos sentábamos en el suelo del salón, cuando no podíamos salir al patio, para escucharlo tocar?

Creo que la última canción que tocó era de Bethoven. Sé que no te gustaba Bethoven, pero también sé que te pasabas horas a su lado, en el piano, solo para escucharlo tocar a él.

La verdad, pensé que si alguna vez leías esto, te gustaría saber que la última canción que tocó fue para ti.


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